viernes, 30 de enero de 2009

DOMOS ESPACIO COLOR


Iconos culturales y turísticos

Las ciudades y su Arquitectura, desde la antigüedad, han sido el reflejo más claro de la identidad de un pueblo. La imagen de las grandes obras arquitectónicas que conforman una urbe funcionan como un poderoso referente o ícono que representa a una sociedad o cultura determinada.

Para los turistas del siglo XXI, el reconocimiento de un ícono turístico, es determinante para la elección de su destino de viaje, por ello, año con año, los gobiernos y empresarios de muchas países invierten sumas millonarias en la renovación o incluso en la creación de nuevas ciudades, cuya Arquitectura pueda transmitir a diferentes tipos de público mensajes relacionados con concepto patrimonial del propio territorio.

De esta forma, a lo largo del mundo podemos apreciar cada vez con mayor frecuencia estructuras urbanas y edificios como: museos, centros comerciales, estadios e incluso edificios de vivienda y oficinas, que además de ser proyectados para cumplir con sus funciones básicas, se diseñan como enormes piezas para ser admiradas.

Lo anterior en algunos casos, lamentablemente, ha hecho de la Arquitectura más que un ícono cultural, una herramienta publicitaria. En otros casos, los más afortunados, la Arquitectura ha servido para transformar barrios muy pobres o lugares desconocidos en centros urbanos y culturales de primer nivel que año con año atraen grandes sumas de dinero debido a la enorme afluencia de visitantes. En este boletín, les presentamos un interesante artículo que habla sobre cómo la Arquitectura es uno de los principales promotores turísticos del siglo XXI. Así también, les presentamos un interesante proyecto denominado como La Cápsula Alpina, diseñada por el arquitecto Ross Lovegrove, que por su originalidad, seguramente atraerá a cientos de visitantes hacia los Alpes Italianos.

Sin lugar a dudas, los museos son los espacios que mejor reflejan a una sociedad y su cultura, por esa razón, en este número también hemos incluido 2 artículos que hablan sobre este tipo de espacios: el Museo Universitario de Arte Contemporáneo un proyecto polémico, que para muchos es la pieza que faltaba dentro del Centro Cultural Universitario de la UNAM, pero que para otros resulta excluyente, pues ha sido diseñado para albergar a las Artes Visuales, dejando de lado las Artes Plásticas; y el artículo Waterflux, un museo de arte en forma de alien un proyecto fuera de lo común cuya intención es convertirse en referencia de la ciudad donde se encuentra.

Agradecemos su atención y esperamos que este boletín sea de su agrado.

Luis Alberto González Cabrera.



Facilitador.
wpps

jueves, 29 de enero de 2009

Enfoques de la evaluación


Aun cuando existen al menos cuatro puntos de vista desde los cuales se pueden analizar los proyectos (el del banquero que lo financia, el del propietario, el de la oficina presupuestal del gobierno y el del país), en esencia, para fines de política de desarrollo económico, llevar a cabo un proyecto exige responder a dos preguntas: ¿qué pasa con el bienestar o la riqueza del dueño o promotor del proyecto?, ¿qué pasa con el bienestar o riqueza de la sociedad en su conjunto?

Si ambas respuestas coinciden en decirnos que con la realización de un proyecto mejora la riqueza del dueño y mejora la riqueza de la sociedad, entonces estamos en un mundo feliz (zona A de la gráfica 1). Asimismo, estaríamos en la misma situación si sucediera el caso contrario, es decir, cuando se prevé que la realización de un proyecto va a empobrecer tanto al dueño como al país en su conjunto, ya que no se llevaría a cabo (zona D de la gráfica 1).

Sin embargo, en países como el nuestro es frecuente que, debido a distorsiones en los mercados de bienes y servicios, ambas respuestas pueden ser contradictorias. Un primer caso es cuando un proyecto resulta rentable desde el punto de vista privado, pero no lo es por cuanto a la sociedad (véase la zona B).

Por ejemplo, cuando una familia decide instalar cisterna, tinaco y equipo eléctrico para asegurar su dotación de agua, así como comprar agua para beber en garrafones especiales, está realizando varios proyectos que le resultan rentables, es decir, que mejoran su bienestar. No obstante, estos proyectos no son rentables para la sociedad en su conjunto, debido a que el beneficio que la familia obtiene por los citados medios, se podría obtener a un costo social mucho menor a través de mecanismos eficientes de dotación de agua potable. La diferencia entre el costo de un sistema eficiente y el de proveer el servicio como actualmente lo hacemos (incluida una gran proporción de agua embotellada) es una medida de la pérdida social en que incurre la sociedad.

Un segundo caso, mucho más frecuente, es cuando los proyectos no son rentables para una empresa o grupo particular, pero sí lo son para la sociedad en su conjunto (zona C). En especial, en el área de "necesidades básicas"2 (alimentación, salud, educación y vivienda) ocurre, en la gran mayoría de los casos, que el beneficio social es mayor que el privado y, por lo tanto, son socialmente rentables proyectos que nunca llevaría a cabo una empresa privada. Por ejemplo, resulta claro que en zonas de extrema pobreza no se instalarán escuelas o clínicas de salud privadas, simplemente porque sus habitantes no pueden pagar los servicios. En ausencia de una acción directa del Estado que provea tales servicios, o de que establezca los mecanismos para incentivar a los privados a realizarlos, la diferencia entre el beneficio neto que se obtendría de llevarse a cabo el proyecto y la situación actual, también es una medida de la pérdida social.

Por razones como las anteriormente señaladas es por las cuales en ocasiones los gobiernos se retiran de las áreas que pueden ser realizadas por el sector privado (asegurando mecanismos de competencia, libertad de entrada, derechos de propiedad, etc.), con una rentabilidad social igual o mayor que la privada, y entonces les es posible concentrarse en

· Realizar o crear los incentivos (como los subsidios a la demanda)3 para que los proyectos socialmente rentables se lleven a cabo
· Corregir las distorsiones que hacen que los agentes privados realicen proyectos no rentables para la sociedad.

Ambas funciones requieren una enorme cantidad de esfuerzos, pero concentran la función pública en políticas que, por su naturaleza, no pueden provenir de otra parte, además de que constituyen la parte medular de la política económica del desarrollo. Por el contrario, en la medida en que el Estado insista en actuar como empresario en asuntos que pueden ser llevados a cabo por el sector privado, con igual o mayor eficacia, seguramente está distrayendo atención y recursos en detrimento de las funciones que el sector privado no puede realizar, como es el caso de los programas de combate a la pobreza extrema.

La gran contribución que pueden aportar estos criterios a la sociedad se mide de diferentes formas, pero en esencia se trata de que los ahorros obtenidos al asignar eficientemente los recursos nacionales (evitando los malos proyectos) se pueden canalizar a la formación de capital humano: en especial, de la población más pobre. Además, los excedentes económicos de los proyectos rentables aumentan el crecimiento económico y por lo tanto contribuyen a disminuir los niveles de pobreza de los países.

La lección práctica de estos "enfoques" radica en la conveniencia de que los países tengan un sistema de evaluación de los proyectos que pretenden realizar. En primer lugar, por los dueños de los proyectos, aunque esto debería surgir de manera natural. En segundo lugar, por los funcionarios de las instituciones que los van a financiar, a pesar de que existan garantías o avales que puedan incluso rebasar el monto de los créditos. En tercero, por los funcionarios de las oficinas presupuestales en la medida en que afecten las finanzas públicas del país y, finalmente, para asegurarse de que ningún proyecto socialmente no rentable llegue a realizarse.

INDICE DE LOS TEMAS A DESARROLLAR



1. QUÉ SON LOS PROYECTOS SOCIALES


2. LA CONCEPCIÓN DE LOS PROYECTOS SOCIALES


3. GESTIÓN DEL PROYECTO


4. EVALUACIÓN EX ANTE DE LOS PROYECTOS: primera parte

INDICADORES DE EVALUACION PROYECTOS

Indicadores según tipo, metodología y dimensión

Tipo de indicador

Metodología

Dimensión

Proceso

Cualitativos

Alumnos

Producto

Familia

Cobertura

Cuantitativos

Docentes

Resultado

Contexto

Impacto

PROYECTOS SOCIALES DE FORMACION EN TURISMO

Cuadro Nº 1.- Niveles, dimensiones y elementos en la evaluación de programas
SOCIALES Y VULNERABLES
Niveles de análisis
Dimensiones de análisis
Unidades

¿A quien evaluar?

Instituciones

Programas

Individuos

- Individuos: alumnos, profesor, administrador, especialista, asesor.

- Grupos: familia, comunidad, educadores.

- Organización

- Sistemas sociales

¿Para que evaluar?

Objetivos

- Desarrollo de los programas

- Mejora de los programas

- Efectividad de los resultados

- Contribución al conocimiento base de la eficacia o límites del programa.

¿Qué aspectos del programa se evalúan?

Características

- Organización

- Método

- Facilidades

- Costos

¿Qué evaluar del alumno?

Conductas o taxonomías

- Dominio cognitivo

- Dominio afectivo

- Dominio motor

- Dominio social

¿Cuándo evaluar?

Fases o periodos de tiempo

- Input /Diseño del programa

- Implantación

- Proceso/ desarrollo del programa

- Resultados / termino del programa